Ni mejor, ni peor, sólo diferente. Déjame conservar esas diferencias y la diversidad nos hará más grandes

Hay diversos modelos de liderazgo, conservar las diferencias existentes entre ellos enriquece los objetivos, las estrategias y nos hace más libres.

¿Y si resulta que mirar desde el modelo de liderazgo al que estamos acostumbrados hace que se infravaloren otros modelos?¿Y si dependiendo del modelo de organización, o el colectivo dentro de la misma, debemos dar más peso a otros modelos? ¿Y si fuésemos capaces de integrar diferentes modelos de liderazgo en nuestras organizaciones? ¿Y si…?

No pretendo escribir sobre modelos de liderazgo, ni intentar mostrar si existen ventajas de unos frente a otros, pero sí me gustaría poner un poco de luz sobre la necesidad de aceptar la existencia de modelos diferentes y el hecho de que hombres y mujeres habitualmente ejercemos más cómodamente un modelo que otro.

Antes de animarte a seguir leyendo, quiero aclarar que creo que el arquetipo descrito como liderazgo femenino puede ser exhibido tanto por hombres como por mujeres.

Sin embargo, hay numerosos estudios que muestran diferencias en cómo hombres y mujeres enfocan el rol del liderazgo: orientación hacia la tarea frente la estrategia; expresividad frente a autocontrol; colaboración; decisiones informadas; asertividad; convicción; inclusión; creatividad; mentoring… Creo que todas estas cualidades, más propias del liderazgo femenino, son producto de la mezcla de fisiología y sociedad, además de la consecuencia de haber sido extensamente excluidas de las estructuras de poder tradicionales y del acceso restringido a recursos, lo que ha contribuido a desarrollar estrategias colaborativas, frente a las tradicionalmente competitivas, a valorar más ampliamente la transparencia y el pensamiento creativo, como reacción a sistemas impenetrables. Todos estos valores adquieren especial importancia ahora, en una sociedad ávida de cambios, de transparencia y de elementos catalizadores, y constituyen una reserva de liderazgo que no puede, ni debe ser desaprovechada.

Por todo ello, las cualidades más propias del liderazgo femenino adquieren un nuevo significado y nuevo poder en el mundo de hoy, pero para que así sea valorado, necesitamos ser escuchadas desde un prisma diferente, no bajo la expectativa del liderazgo tradicional.

Creo que las mujeres poseemos fortalezas y comportamientos que nos diferencian, y serán los equipos que sepan aprovechar esta diversidad los que mejor se adaptarán a las nuevas necesidades de la sociedad. Sin embargo, y pese a estas características diferenciadoras, las mujeres continuamos estando infrarrepresentadas en los cargos directivos, más aún en el ámbito público, lo que hace que estos otros modelos de liderazgo alternativo sean infravalorados e incluso desprestigiados. Sé que puede resultar complicado romper con los hábitos, pero debemos acostumbrarnos a pensar que no siempre lo frecuente debe ser considerado como normal.

Mi objetivo no es abrir un debate sobre modelos de liderazgo planteados como alternativas. Lo que me gustaría es reflexionar sobre el hecho de que el modelo de liderazgo comúnmente considerado como femenino, también es un modelo adecuado a la gestión de equipos, especialmente de aquellos en los que, por encima de la gestión de recursos humanos, lo que se debe es intentar hacer gestión de los recursos intelectuales y una adecuada gestión del conocimiento. Las instituciones sanitarias son un ejemplo perfecto en el que potenciar este modelo de liderazgo, por ello considero que el futuro y el éxito de las organizaciones sanitarias pasa por la integración y complementariedad de los diferentes modelos.

Sin embargo, algo más tiene que cambiar, porque este modelo de liderazgo, de búsqueda del consenso, de diálogo y la atención a diferentes puntos de vista corre el riesgo de ser visto como un indicativo de debilidad e inseguridad. Es decir, si queremos que esos importantes valores del modelo de liderazgo inclusivo no queden relegados a un segundo plano, es NECESARIO ESCUCHAR A LAS MUJERES DESDE UNA PERSPECTIVA DIFERENTE, entendiendo que este modelo no es ni mejor, ni peor, sólo diferente. Conservar esas diferencias enriquecerá los objetivos, las estrategias y nos hará más libres.

Feliz semana!

Patricia A-Fdez

En la infografía y el vídeo he tratado de resumir algunas de las características asociadas al modelo de liderazgo femenino

Liderazgo Femenino

LiderazgoTransformacional

 

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5 comentarios en “Ni mejor, ni peor, sólo diferente. Déjame conservar esas diferencias y la diversidad nos hará más grandes

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