Una pequeña reflexión y un sinfín de preguntas

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Es difícil escribir sobre alguien cuando la última entrada ha supuesto un record de visitas en el blog. Enhorabuena a Nuria y a Blanca, ¡claramente esta era una entrada necesaria!

Quizá por ello, esta semana sólo haré alguna pequeña reflexión y un sinfín de preguntas: ¿modestia o miedo e infravaloración de logros?

¿Por qué algunas personas sienten dificultades para hablar y exhibir logros profesionales?

Vaya por delante que creo que esta dificultad va más asociada a una forma de ser que al propio género. Conozco hombres brillantes a los que hay que recordar con frecuencia lo grandes que son, y mujeres que hablan con naturalidad y orgullo de sus logros. Sin embargo, sí parece que, hoy por hoy, es más frecuente que las mujeres hablen más raramente de sus logros, o que hablen de ellos como algo banal o carente de importancia.

Y me pregunto, ¿qué hay detrás de esta actitud?

Es frecuente oír hablar del miedo como una alargada sombra que aparece tras estas situaciones. Parece que es difícil escapar de la sensación de que tras los éxitos profesionales no haya más que un golpe de suerte, un ”en realidad no es para tanto”, “pero si no hago nada…”. Expertise, curriculums envidiables, logros innegables… ¿Miedo a qué?, ¿a ser juzgados?, ¿a tomar decisiones equivocadas?, ¿a no tener tan buenos resultados la próxima vez?, ¿miedo a ser visibles, a ser diferentes…? ¿Acaso nos faltan modelos con los que identificarnos?

¿Y si todos estos miedos llevan pareja una necesidad permanente de búsqueda de la perfección, que a veces puede terminar siendo insaciable, y por ello un nivel de autoexigencia inalcanzable? Pero, ¿es sólo miedo?

¿Y si además entrasen en juego las expectativas? ¿Y si, sin querer, construimos unas elevadas expectativas que terminan convirtiéndose en el espejo con el que “medirse”? La cara B de un elevado nivel de expectativas ante un proyecto es un elevado nivel de exigencia e inseguridad. Exigencia que quizá lleva a poner más el foco sobre el camino que queda por recorrer y los aprendizajes pendientes, que en las habilidades adquiridas.

“Sólo sé que no sé nada” (Sócrates)

¿Y si fuésemos capaces de convertir ese miedo y las elevadas expectativas en una oportunidad de seguir creciendo?

Considero que una de las cualidades más importantes que debe de tener un buen líder es su capacidad de aprender. Por ello, creo que quizá debemos reorientar ese miedo a “no estar a la altura” hacia la potenciación del impulso que da la permanente búsqueda de nuevos caminos y elementos de aprendizaje.

Esforcémonos en convertir el miedo en un estímulo potente de mejora, que nos ayude a hacer las preguntas más adecuadas, que nos permita abrir nuevas puertas a nuevos retos y aventuras profesionales. Porque sólo aquellos que busquen activamente escuchar respuestas, aquellos que quieran seguir aprendiendo, lograrán dar lo mejor de sí mismos.

¡Feliz semana!

Patricia A-Fdez

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4 comentarios en “Una pequeña reflexión y un sinfín de preguntas

  1. Qué buena reflexión! Enhorabuena Patricia y ¡gracias por darnos luz! A veces los árboles no nos dejan ver el bosque, y es un bosque precioso, espectacular que a muchos les gustaría visitar. Si no lo vemos ni nosotras mismas, ¿cómo vamos a enseñárselo a los demás?

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