Ninguna transformación es posible si no cuentas con lo más importante…

Cuando finalicé esta entrada, desestimé publicarla en el blog. Pensaba que tenía poco que ver con la diversidad, el liderazgo y aquello que pretende tocar este blog.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte soy consciente de que todo está interrelacionado y que esta relación la creamos las personas. Si hablamos de transformación, hablamos de personas, y en este blog apostamos por una importante transformación social, aquella en la que la diversidad de género sea una realidad en todos los niveles de responsabilidad profesional.

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Nuevo evento sobre transformación digital, donde ponentes de prestigio repiten algunos mensajes que desde hace pocos años han pasado a constituir el mantra de redes sociales, conferenciantes, frases, blogs e incluso empresas. Un mantra que es transversal a todos los ámbitos profesionales y cualquier modelo de transformación que quiera iniciarse: “ninguna transformación es posible si no cuentas con lo más importante, las personas”.

No puedo estar más de acuerdo con la expresión, por lo que ello implica. Podemos comprar casi de todo: productos, servicios, e incluso innovación; pero sin las personas, nada de lo que incorporemos al día a día de nuestras empresas estará realmente integrado. Lograremos incorporar parches, pero, sin la implicación y el compromiso de las personas, no habrá cambio cultural y, sin ello, no habrá transformación posible, ni digital, ni de ningún tipo.

Sin embargo, a veces, la urgencia, las estrategias precipitadas hacen perder la visión y la empatía y, con ello, perdemos una parte importante del auténtico compromiso con la transformación: las personas y los equipos. Confundimos la asertividad con modelos de comunicación irreverentes. Permitimos que la sensación permanente de urgencia deje de ser un problema a resolver, para convertirse en una característica. Permitimos que la falta de visión más allá de la propia organización o de los objetivos más inmediatos transformen problemas banales, en foco de conflicto magnificados por la falta de estímulos periféricos.

Es sano para toda la organización parar y tomar distancia. Pero no sólo es sano para las personas individualmente, independientemente de su nivel de responsabilidad, sino que lo es para los equipos, para los proyectos y para las propias empresas, que se engrandecen al ser capaces, de no perder de vista la realidad del mundo para el que se quieren o que quieren transformar.

Y ahora, ¿verdad que irás un paso más allá cuando escuches eso de “lo importante, para lograr una auténtica transformación, son las personas?

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